Elena Rosendo Piñón
Instagram: @ninafloreria_
EN CAMINO DESDE EL CORAZÓN
Presentación
¿Quién eres?
“Soy Elena, tengo 27 años y acabo de emprender junto a mi madre una floristería: Nina Florería. No lo vivo como “un trabajo bonito” y ya; es un lugar donde intento poner sensibilidad y verdad en lo que hago. Me importa que cada detalle se sienta, que hable de nosotras y de cómo vemos la vida: con cuidado, con presencia y sin adornos innecesarios.”
Inspiración y motivación
¿Qué te inspiró a empezar y qué te mueve hoy?
“Yo estaba en una época muy oscura. Lo primero que me sostuvo fue ayudar a mi madre: ella necesitaba algo que le devolviera ganas y yo quise estar a su lado. Empezamos un curso juntas.
Ahí descubrí algo que no esperaba: las flores me devuelven al presente. Preparar un ramo me bajaba a tierra, me ordenaba la cabeza. No es que la vida se volviera perfecta; es que, por fin, podía estar.
Hoy me mueve eso: compartir esa presencia. Que quien entre a la tienda encuentre un respiro, aunque sea breve. Un detalle que recuerde que lo bueno también está pasando ahora.”
Trayectoria y experiencia
¿Cuál es tu recorrido y qué experiencia tienes?
“Antes de la floristería trabajé en mil cosas. Contratos cortos, equipos distintos, aprender a adaptarme, empezar desde cero una y otra vez. En ese momento yo pensaba en opositar porque buscaba estabilidad.
Esa etapa me enseñó trato con personas, trabajo en equipo y a cuidar el ambiente laboral.
Ya aquí, mi experiencia nace de lo simple: formarme, practicar y repetir. Mucha prueba y error. Cada encargo es un examen en tiempo real. Este oficio pide sensibilidad, sí, pero también organización y resolver imprevistos sin drama. No presumo de años: presumo de constancia.”
Desafíos y retos
¿Con qué te has encontrado y qué aprendiste?
“Entré sin experiencia, con miedo y un presupuesto muy justo. Que la tienda se vea bonita no significa que sobrara dinero: hubo que priorizar, reutilizar, negociar y renunciar.
Lo más difícil fue trabajar con la duda al lado. Aprendí que no se va: se gestiona. Camino con miedo, pero camino. Y si me equivoco, lo corrijo rápido y sigo.”
Innovación y creatividad
¿Cómo creas y qué entendemos por innovar?
“Para mí innovar es mirar distinto lo de siempre. Me inspira lo cotidiano: el color de un abrigo en la calle, una tela suave, la luz de un día de lluvia en Galicia, una canción que te ablanda. De ahí saco paletas, texturas, alturas.
No me interesa repetir fórmulas: cada trabajo lleva un detalle propio. A veces es una combinación inesperada; otras, quitar en vez de poner. Experimentar, pero sin perder la emoción. Que haya alma, no solo estética.”
Impacto y propósito
¿Para qué haces lo que haces y qué impacto buscas?
“Las flores acompañan todo: la alegría, el duelo, lo cotidiano. Mi propósito es ofrecer un lugar donde se recuerde lo que aún merece la pena, incluso en días difíciles.
Creo mucho en esto: el presente es lo único real y tangible. No lo digo para juzgar a nadie ni para endulzar el dolor —sé lo que es pasarlo mal—; lo digo porque a mí me salvó mirar el ahora y elegir una actitud posible dentro de lo que hay. Si un ramo logra suavizar una habitación o ablandar un gesto, ese ya es el impacto.”
Gestión y liderazgo
¿Cómo te organizas y cómo lideras?
“Empiezo por lo básico: prioridades claras, pedidos planificados, caja controlada, y equilibrio entre lo creativo y lo práctico. El orden da calma.
Sobre liderazgo, creo en predicar con el ejemplo. Trabajo codo con codo con mi madre: discutimos mucho y no siempre vemos lo mismo, pero aprendí a separar lo personal de lo urgente y a decidir para que el trabajo salga. Liderar, para mí, es cuidar el detalle, poner límites cuando toca y sostener tensiones sin romper lo esencial: el respeto.”
Estrategia y visión
¿Cómo piensas crecer y hacia dónde miras?
“Mi estrategia es sencilla: constancia, servicio cuidado y clientes que quieran volver. Sin atajos.
La visión: un proyecto estable, que me permita disfrutar del oficio y mejorar poco a poco. No me agarro a grandes promesas: hago bien el hoy y dejo que el futuro crezca al ritmo que tenga que crecer.”
Consejos y aprendizajes
¿Qué aprendiste y qué le dirías a quien empieza?
“Aprendí que nunca te sientes lista. Si esperas a la certeza total, no arrancas. Empieza igual y acepta que vas a aprender sobre la marcha, con errores incluidos.
Consejos prácticos: cuida la caja, di no cuando algo no es tu estilo, pide ayuda antes de quemarte, documenta procesos, bebe agua y duerme (parece tonto, pero cambia el día). Y, sobre todo, sé honesta: con los clientes y contigo.”
Equilibrio vida–trabajo
¿Cómo te cuidas y desconectas?
“No te voy a mentir: ahora mismo me cuesta equilibrar. La cabeza se queda en la tienda muchas horas. Aun así, me obligo a hacer huecos: leer, caminar, estar con mis mascotas, reírme con mis amigas. Cierro la persiana, respiro y vuelvo.
Sigo aprendiendo a no vivir solo para trabajar. Si yo no estoy bien, nada de esto tiene sentido.”
Inspiración personal
¿Quién o qué te inspira?
“Me inspira la gente normal que, con lo que le toca, sigue adelante sin perder la ternura.Me inspiran las ganas de vivir, la resiliencia y fé de seguir aunque todo alrededor se desmorone o no sea ‘perfecto’. Me inspiran clientes que compran flores “porque hoy sí”.
Y me inspira la vida en pequeño: abrir la tienda por la mañana, ver como brota una hoja nueva en una planta, una conversación honesta. Eso me recuerda que, pese a todo, aquí hay belleza. Y que yo quiero estar presente para verla.”

