Descubriendo y compartiendo tu TALENTO

Descubriendo y compartiendo tu TALENTO

Si hacemos un repaso por todo el año pasado es probable que recordemos algún momento en los que hayamos  sido cada una de nosotras nuestras peores enemigas. Frases como ¡qué tonta soy!  ¡cómo se me habrá ocurrido! ¡esto sólo me pasa a mí! nos convierten poco a poco en las ganadoras del título mayor saboteadora a nuestro propio trabajo y esfuerzo diario.

«Amarse a sí mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida» Oscar Wilde

Cada una de nosotras, también los hombres por supuesto, ambos necesitamos potenciar nuestro hemisferio derecho, ¡SÍ! TÚ también, independientemente del trabajo que realicemos, tanto que nos parezca que no  trabajemos,  por eso de no tener un trabajo remunerado, como las amas de casa, que organizan siempre que el hogar esté limpio y ordenado, la comida preparada, la ropa planchada como las que trabajan por cuenta propia y o ajena, , como aquellas que os encargáis del cuidado de vuestros mayores, también a las que pasáis largas jornadas en el ámbito rural.

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Todos nosotros, hombres y mujeres, tenemos al menos algo en lo que destacamos y que se nos da muy bien, digo al menos ya que me refiero que es lo más obvio, lo que nos dice todo el mundo, lo más evidente, aquello que sentimos nos encanta hacer y con lo que no se nos pasan las horas. Lo que se nos da bien, que de manera fácil nos sale.

Este espacio esta destinado para que ese talento, esos talentos afloren en ti, seas hombre o mujer,  que te conozcas más y mejor, que sepas admitir cuando alguien te dice un halago, con autoestima, objetividad, con orgullo «del bueno».

Para que no te parezca extraño que te valoren, te cuiden, te mimen, te apoyen, te abracen, te quieran en una palabra.

A ti que has ascendido en tu trabajo, a ti que por defender tus valores, dignidad y respeto, te han rechazado, a ti que hasta ahora no te habías permitido ser amada escondida detrás de tantas corazas por heridas pasadas.

A ti que este año ha sido de muchos aprendizajes.

A ti que sabes decir justo la palabra que el otro necesita.

A ti que sabes crear ese calor de hogar.

A ti que has terminado esa relación de pareja, y te daba la sensación que el mundo se te venía encima.

A ti que ves ya a tus hijos volar y te das cuenta que  ya no te necesitan tanto.

A ti que has planificado tu vida de manera diferente, a ti que dedicas tu tiempo al cuidado de esa persona, y llegabas casi a olvidarte de ti  misma.

A ti que has disfrutado de la maternidad , paternidad, recientemente.

A ti que eres una mujer, o un hombre  con paciencia  y que sabe buscar el momento oportuno y adecuado para hacer las cosas…

A ti que eres una mujer/hombre práctica/o, que sabe lo que quiere, y que sabe cómo conseguirlo, y como no.

A ti que estás cansada de escuchar que nunca serás nadie ni nada, que esto no es para ti, y que los demás son siempre los mejores…

A ti que cada mañana aún con mucho cansancio sabe sacar lo mejor de su sonrisa y seguir.

A ti que eres una  mujer/hombre  que ha sabido resurgir de las cenizas, que tras muchas caídas, obstáculos, zancadillas, dificultades, reveses, has sabido seguir adelante, luchando por eso que para ti vale la pena.

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A ti que has decidido emprender un nuevo proyecto tras varios años trabajando en el mismo, y cuando parecía que estaba todo hecho y de repente toca volver al punto de inicio, reinventarse y sin mirar atrás ilusionarte con esa nueva idea… pagando un precio muy alto por ello incluso…

A ti que has quedado sin trabajo, y que en momentos tan complejos has sacado de ti lo mejor y has planificado tu vida de manera diferente.

A ti que llevas mucho tiempo en pareja y aún a pesar de las circunstancias sabes poner tus límites  y hacerte respetar, valer, querer, y que sientes que eres una mujer/hombre maravillosa/o que no merece ser maltratada/o…

Para todos, hombres y mujeres…

Espero conoceros este año más y mejor…

Este es tu espacio, vuestro espacio…

Bienvenida/o a Talento Femenino en Movimiento, una página especialmente diseñada para potenciar nuestro  hemisferio derecho en hombres y mujeres. En la medida que cada uno de nosotros, hombres y mujeres está más en su elemento, propiciará el mejorar la calidad de nuestras relaciones, para que sean más sanas, con uno mismo y con los demás, relaciones “win-win”, en donde hay espacio para el propio desarrollo y plenitud tanto de cada uno de los miembros de la pareja, como de la propia relación entre ellos.

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He preparado para cada una de las semanas a lo largo de los próximos meses unas publicaciones que espero te ayuden a promover cambios en tu vida que te lleven a un mayor bienestar. Es recomendable tener un cuaderno en el que ir haciendo anotaciones, que, de manera periódica podrás ir revisando y evaluando los avances que has realizado.

Desde ya te invito a poner ese tu Talento en Movimiento en este año recién iniciado.

¡Feliz 2018!

  

María José Portas Acuña

Fundadora de Talento Femenino en Movimiento.

Os comparto este vídeo en donde se plasma la importancia de los pensamientos que tenemos y como éstos condicionan la calidad de nuestra vida.

Para terminar,  y a modo de reflexión os comparto un maravilloso artículo de Borja Vilaseca, que habla de la importancia de potenciar ambos hemisferios, los cuales se complementan:

  

El País Semanal

17 de febrero del 2013

La hora del hemisferio derecho

https://elpais.com/elpais/2013/02/15/eps/1360927595_598327.html

Borja Vilaseca

  

La hora del hemisferio derecho:

Para afrontar el nuevo mundo necesitamos explorar nuestra parte más emotiva y creativa.

La educación tradicional ha fomentado el pensamiento lógico y racional frente a la intuición.

Cada hemisferio del cerebro procesa la información de forma distinta: el izquierdo busca certezas; el derecho, nos conecta con la dimensión más inmaterial y espiritual.

Puede que nos hayamos olvidado, pero todos hemos sido niños. Por aquel entonces, veíamos la vida con asombro y la disfrutábamos jugando con la imaginación. Pero tarde o temprano nuestras ilusiones chocaron contra el muro que los adultos llaman “realidad”, que comenzamos a construir al iniciar nuestra andadura académica y profesional. ¿Cuántas veces nos han dicho que no podemos ganarnos la vida haciendo lo que nos gusta? De tanto oírlo, la mayoría nos lo terminamos creyendo, dejando nuestros sueños de lado.

Pero si cada uno de nosotros nace con un potencial, con un talento y con una misión determinados, ¿por qué en general nos dedicamos a profesiones que poco o nada tienen que ver con nuestros verdaderos valores? La respuesta se encuentra en nuestro cerebro. Este órgano está dividido en dos: el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho. Curiosamente, cada hemisferio procesa la información que recibe del exterior de forma distinta. Cada uno está relacionado con áreas y funciones diferentes. Podría decirse que ambos cuentan con su propia personalidad.

“Lo esencial es invisible a los ojos; tan solo puede verse con el corazón” (Antoine de Saint-Exupéry)

El hemisferio izquierdo, por ejemplo, es el responsable del lenguaje verbal, de la habilidad lingüística, de la capacidad de análisis, de la resolución de problemas matemáticos, así como de la memoria y el pensamiento lógico y racional. Es el más intelectual, formal y convencional de los dos; se le da muy bien absorber y almacenar información teórica y numérica, como nombres, definiciones o fechas. Por el contrario, tiende a controlar e inhibir sus sentimientos. Es el encargado de la organización, el orden, la estructura y la planificación. Es muy obediente y disciplinado, y se rige por medio de normas, reglas, protocolos, leyes y procedimientos estandarizados. Y utiliza el miedo para protegernos y mantenernos a salvo de potenciales amenazas y peligros.

Este hemisferio busca certezas y solamente se fija en la dimensión física, cuantitativa, tangible y material de las cosas. Y le cuesta mucho percibir los infinitos matices grises que se encuentran entre los extremos blanco y negro. El hemisferio izquierdo solo considera válida aquella información que pueda demostrarse a través de hechos irrefutables, resultados medibles y datos estadísticos.

El hemisferio derecho, por otra parte, está más vinculado con la experiencia Kinestésica y sensorial de todo aquello que sabemos que no puede expresarse con palabras, y que no por ello es menos real. Nos brinda la habilidad de interpretar señales, signos y metáforas, así como la capacidad de soñar y de comprender el significado oculto de las cosas. Este hemisferio nos conecta con la dimensión emocional y espiritual de nuestra condición humana; nos permite sentir la parte cualitativa, intangible e inmaterial de las cosas. Es el más artístico, original y rebelde de los dos; le gusta salirse de la norma e ir más allá de lo socialmente establecido. No tiene sentido del tiempo y está totalmente centrado y arraigado en el momento presente.

Es experto en relacionarse con los demás. Destaca por su empatía, su compasión y su destreza para detectar los aspectos no verbales de la comunicación. Se le dan muy bien la percepción espacial, el movimiento y la orientación. Tiene una visión holística de la realidad, concibiéndola como una unidad donde todo está integrado e interconectado. Entre otros dones, el hemisferio derecho nos permite desarrollar la intuición, la imaginación, la innovación y el pensamiento creativo; tiene facilidad para visualizar ideas e inventar cosas que no existían y que aparentemente no eran posibles. Y en definitiva, nos nutre de confianza para atrevernos a seguir nuestra propia voz interior y, en consecuencia, recorrer nuestro propio camino.

Los neurólogos han descubierto que ambos hemisferios actúan a la vez. Los dos presentan cierta actividad neuronal -en mayor o menor medida- independientemente del tipo de tareas que llevemos a cabo. Ninguno de los dos es más importante que el otro; más bien son complementarios.

Hoy por hoy la mayoría de nosotros estamos tiranizados por el hemisferio izquierdo, y es esta descompensación con nuestro hemisferio derecho lo que impide que muchos conozcamos la forma de cultivar la intuición y la creatividad necesarias para reinventarnos profesionalmente.

“La inteligencia y la creatividad de cada persona son tan singulares como su huella dactilar.”
(Ken Robinson)

El hemisferio izquierdo del cerebro sigue siendo el único protagonista en las aulas. La inteligencia y el valor de las nuevas generaciones se sigue midiendo con la puntuación que los estudiantes sacan en los exámenes. Esta forma de encorsetar la inteligencia está avalada por todos los centros académicos oficiales contemporáneos, ya sean colegios, institutos o universidades. Y es que seguimos creyendo que el pensamiento lógico y el conocimiento racional son superiores a la intuición, la imaginación y la creatividad.

Tal como explica el experto en educación, talento y creatividad, Ken Robinson, los actuales tests miden cierto tipo de inteligencia, pero dejan de lado muchos aspectos y cualidades de la misma. Hay tantas maneras de expresar la inteligencia como seres humanos hay en este mundo. Eso sí, todas ellas van de la mano de la creatividad. Y al igual que la capacidad de razonar nos viene de serie, el pensamiento creativo es inherente a nuestra condición humana.

Si bien las habilidades del hemisferio izquierdo nos han dado buenos resultados a lo largo de la Era Industrial, para la Era del Conocimiento que está emergiendo ya no van a ser suficientes. Ha llegado la hora de potenciar nuestro hemisferio derecho y promover un sano equilibrio entre ambos. Para lograrlo, el reto es descubrir un medio profesional para canalizar todo el potencial innato que reside en nuestro interior. De pronto encontramos la manera de conjugar una serie de elementos que antaño parecían contradictorios e incompatibles, como por ejemplo la pasión con la profesión o la vocación con el dinero.. El quid de la cuestión es si somos lo suficientemente valientes como para escuchar lo que sentimos en nuestro corazón.

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